Registros oficiales revelan que el Federal Bureau of Investigation (FBI) espió un grupo de activistas pro-inmigrantes que organizaban “court-watch” en tribunales federales de Nueva York. Un uso sin precedentes de vigilancia pone en jaque derechos civiles y la transparencia judicial. Sigue leyendo para conocer los detalles y sus implicaciones.

Documentos recientemente divulgados revelan que el FBI accedió a un chat privado en Signal utilizado por activistas migratorios que realizaban labores de court-watch en tribunales de inmigración en Nueva York. El grupo, integrado por voluntarios que monitoreaban audiencias para promover transparencia y supervisión pública, utilizaba la aplicación encriptada para coordinar horarios, ubicación de salas y acceso al edificio federal.
Según el reporte oficial, fechado el 28 de agosto de 2025, el FBI clasificó al colectivo como “anarquistas violentos”, aunque los documentos no presentan evidencia de actividad criminal o violenta. Dentro del chat de Signal, los activistas compartían instrucciones logísticas y recopilaban información pública como fotos de agentes, matrículas y vehículos oficiales, con el objetivo de documentar el proceso migratorio.
La revelación sobre cómo el FBI logró vigilar comunicaciones cifradas ha encendido alarmas entre organizaciones de derechos civiles, que advierten que esta práctica podría criminalizar el activismo pacífico y vulnerar derechos fundamentales como la libertad de expresión, la supervisión ciudadana y el acceso público a los tribunales.
Este caso reaviva el debate nacional sobre los límites de la vigilancia federal, el uso de tecnología para monitorear a defensores de inmigrantes y los riesgos para la privacidad digital.




