Autoridades de Louisiana consideran reabrir una sección clausurada de la prisión de máxima seguridad Angola para albergar a detenidos por inmigración, generando preocupaciones por derechos humanos.

Funcionarios estatales de Louisiana están en conversaciones preliminares con la administración Trump para utilizar una sección inactiva de la Penitenciaría Estatal de Angola como centro de detención para inmigrantes, según informó NOLA.com. La posible medida ya ha generado críticas por posibles riesgos a la seguridad y violaciones a los derechos humanos.
La prisión de Angola y la reapertura de Camp J
La instalación propuesta, conocida como Camp J, es una antigua ala de la prisión Angola, una de las más conocidas por su nivel de seguridad y por albergar a criminales condenados por delitos graves. Camp J fue cerrada en 2018 debido a condiciones severas que generaron denuncias por maltrato y aislamiento extremo.
Las autoridades estatales consideran que reutilizar esta sección evitaría la necesidad de construir un nuevo centro, como el recientemente abierto en Florida, en respuesta a la creciente demanda de espacio por parte del gobierno federal ante el aumento de las detenciones migratorias.
Louisiana, entre los estados con más detenidos por ICE
Actualmente, Louisiana es el segundo estado con mayor número de personas en detención migratoria, solo detrás de Texas, gracias a sus múltiples contratos con cárceles privadas que alojan a personas bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
La posibilidad de trasladar a personas migrantes —muchas de ellas sin antecedentes penales— a una instalación como Angola ha sido fuertemente cuestionada por organizaciones de derechos humanos y expertos en justicia penal.
Preocupaciones por condiciones y derechos humanos
Camp J ha sido ampliamente criticado por sus condiciones inhumanas antes de su cierre. Expertos advierten que reabrir este espacio para uso migratorio podría representar un retroceso en estándares de detención y tratamiento digno.
“El uso de instalaciones como Angola, diseñadas para los prisioneros más peligrosos del estado, no es apropiado para personas detenidas por violaciones administrativas de inmigración”, han argumentado organizaciones civiles en otras ocasiones.
Hasta el momento, no se han revelado detalles oficiales sobre los costos, condiciones operativas o plazos para la posible reapertura de Camp J como centro de detención migratoria.




