Google reconoció ante el Congreso que funcionarios de la administración Biden presionaron a la compañía y a YouTube para eliminar contenido sobre COVID-19 considerado “desinformación”, incluso cuando no violaba sus políticas.

Google confirma presiones sobre contenido en pandemia
Durante una audiencia en el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, el abogado de Google, Daniel Donovan, reveló que altos funcionarios del gobierno de Joe Biden, incluidos miembros de la Casa Blanca, ejercieron presión sostenida sobre la empresa matriz Alphabet para que moderara publicaciones relacionadas con la pandemia de COVID-19.
En una carta dirigida al congresista republicano Jim Jordan, Donovan explicó que la administración “creó un ambiente político que buscaba influir en las acciones de las plataformas digitales” y que solicitó la eliminación de contenido generado por usuarios que no necesariamente violaba las políticas internas de la empresa.
Impacto en usuarios y creadores
Entre las figuras conservadoras que fueron vetadas de YouTube bajo las políticas de desinformación de la pandemia se encuentran Steve Bannon y Dan Bongino, según reportes del New York Post.
Alphabet calificó como “inaceptable y erróneo” que la administración intentara dictar cómo debía aplicarse la moderación de contenido. La compañía añadió que está abierta a que creadores previamente suspendidos puedan reincorporarse bajo las nuevas reglas de publicación.
Otras empresas también reportaron presiones
Google no es la única compañía tecnológica que reconoció estas presiones. Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta (Facebook e Instagram), aseguró que la Casa Blanca también los “empujó” para que censuraran publicaciones sobre vacunas y COVID-19.
Zuckerberg declaró que el gobierno insistió en retirar incluso publicaciones que mencionaban efectos secundarios de las vacunas, aunque fueran verdaderas.
Un debate en curso
Las revelaciones reavivan el debate sobre los límites de la moderación de contenido en redes sociales, la libertad de expresión y la influencia de los gobiernos en plataformas privadas.
El caso refleja un patrón de tensiones entre autoridades federales y empresas de Silicon Valley, que durante la pandemia adoptaron medidas agresivas para combatir la desinformación, algunas de ellas ahora cuestionadas por actores políticos y organizaciones civiles.




