El sol, el calor y la deshidratación pueden dañar seriamente tu piel en verano.

En los meses de calor, la piel enfrenta más amenazas de las que solemos imaginar. No se trata solo de evitar arrugas o manchas: este órgano vital nos protege de agresiones externas y refleja nuestro estado de salud.
De acuerdo con la especialista Nathalia Motta, en verano son comunes problemas como acné, arrugas prematuras y resequedad, sobre todo si no se mantiene una hidratación adecuada. “Cuando sudamos, la piel pierde líquidos y eso afecta su elasticidad y apariencia”, explica.

Para prevenir estos daños, la experta recomienda una rutina diaria de cuidado en casa y limpiezas profesionales una vez al mes. Además, aconseja el uso de humectantes y protector solar todos los días, incluso si el cielo está nublado o llueve.
El sol, el cloro de las piscinas, la sal del mar y el calor intenso pueden acelerar el envejecimiento cutáneo, causar manchas y, a largo plazo, aumentar el riesgo de cáncer de piel. Por eso, Nathalia Motta insiste en que no hay que esperar a que aparezcan problemas visibles para acudir a un especialista.
Mantener la piel saludable en verano no requiere grandes inversiones: beber suficiente agua, hidratarse con cremas y usar bloqueador son acciones simples que pueden marcar la diferencia. Como concluye la especialista, “cuidar la piel no es un lujo, es salud”.




