Una granja en Tangipahoa Parish, que emplea trabajadores con visas H-2A, se prepara para posibles visitas de inmigración en medio de la operación Catahoula Crunch.

Granja de Louisiana teme interrupciones por redadas migratorias pese a tener trabajadores con visas H-2A
TANGIPAHOA PARISH, La.—Una granja familiar en el sureste de Louisiana se prepara para posibles visitas de agentes federales, aun cuando todos sus trabajadores agrícolas cuentan con permisos legales bajo el programa H-2A. El clima de incertidumbre generado por la operación Catahoula Crunch ha puesto en alerta a productores que dependen de mano de obra inmigrante para mantener sus cultivos.
Según entrevistas de WVUE Fox 8 con Liuzza Family Farm, los propietarios explicaron que dependen fuertemente del programa H-2A para poder operar. Joey Liuzza señaló que es muy difícil conseguir trabajadores locales, ya que las labores agrícolas requieren esfuerzo físico y se realizan bajo condiciones demandantes.
La empresa agrícola cultiva fresas, repollo y otros vegetales, y actualmente cuenta con 12 trabajadores contratados mediante visas H-2A, con siete adicionales programados para llegar en febrero, según reportó el medio.
Preocupación creciente por Catahoula Crunch
Aunque sus empleados están en el país legalmente, los dueños aseguran que el aumento de redadas en la región ha generado temor entre los trabajadores.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) insiste en que la operación se centra en “criminales inmigrantes”. Sin embargo, en todo el estado se han reportado ausencias laborales de personas con permisos vigentes debido al temor a detenciones erróneas.
Para evitar contratiempos, la granja ha tomado medidas adicionales: cada trabajador lleva copias digitales de sus documentos en su teléfono. “No tenemos nada que ocultar, pero debemos estar preparados”, señaló Nichole Liuzza.
Respuesta federal
En un comunicado reciente, DHS defendió la operación:
“Quienes no están aquí ilegalmente y no están infringiendo otras leyes no tienen nada que temer”, dijo la subsecretaria Tricia McLaughlin. También acusó a ciertos funcionarios locales de “alarmar injustificadamente a la población”.
Un debate sin respuestas simples
Nichole Liuzza reconoce que la conversación migratoria divide al país, y que la situación es compleja tanto para autoridades como para trabajadores.
“Mi corazón está con ambos lados. Hay personas que solo intentan ganarse la vida y también hay agentes con un trabajo difícil. No es fácil tomar una postura”, afirmó.




