
New Orleans enfrenta un problema de salud ambiental y bienestar animal. La ciudad no cuenta con un relevamiento oficial sobre cuántos gatos viven en las calles, lo que dificulta dimensionar la magnitud del fenómeno y diseñar políticas públicas para abordarlo. Sin embargo, un dato permite aproximarse a la escala del problema: solo la ONG Trap Dat Cat capturó y esterilizó 3.504 gatos en 2025.
La cifra equivale a llenar el histórico teatro Saenger de New Orleans, con capacidad para unas 2.600 personas, y aún dejar a aproximadamente 900 “afuera”. Aun así, organizaciones y rescatistas sostienen que esos números representan apenas una parte de la población felina callejera.
En 2026, la administración de la alcaldesa Helena Moreno redujo en un 38% los fondos destinados al contrato de control y sanidad animal: el presupuesto pasó de aproximadamente 3,2 millones de dólares en 2025 a cerca de 2 millones este año.
La ciudad no cuenta con un sistema propio de control animal, sino que terceriza gran parte de esos servicios en la nonprofit Louisiana SPCA, cuyo financiamiento público representa aproximadamente una cuarta parte de sus ingresos totales. Según explicó su CEO, Ana Zorrilla, una de las prioridades del gobierno local está puesta en los perros.
Zorrilla advirtió además que la proliferación de colonias felinas sin control puede derivar en problemas ambientales y sanitarios. Según explicó, la presencia masiva de gatos callejeros puede favorecer la aparición de pulgas, moscas vinculadas a materia fecal, infecciones y otros conflictos de higiene urbana, además del sufrimiento animal asociado a la vida en la calle.
Desde la perspectiva del bienestar animal, organizaciones rescatan además que muchos gatos desarrollan enfermedades severas, incluso cánceres avanzados por exposición prolongada al sol y al calor extremo, en una ciudad marcada por temperaturas elevadas durante buena parte del año.
La secretaria y activista de Trap Dat Cat, Nita Hemeter, sostuvo que una de las claves para reducir la población de gatos callejeros pasa por educar a la comunidad sobre la importancia de la esterilización, ampliar el acceso a castraciones de bajo costo y promover un compromiso colectivo con la captura y el control humanitario de las colonias felinas.
Según explicó, su organización trabaja bajo un modelo comunitario: presta jaulas trampa, enseña a los vecinos cómo utilizarlas y, una vez capturado el animal, se encarga de vacunarlo, esterilizarlo y devolverlo al lugar donde fue encontrado. Según la activista, el sistema de captura, esterilización y retorno —conocido como TNR, por sus siglas en inglés— ha demostrado resultados concretos para estabilizar poblaciones de gatos callejeros y reducir su reproducción. Por su parte, LSPCA también realiza esta práctica. En 2025, esterilizaron en todo Louisiana 2056 gatos.





