
New Orleans, Louisiana.
Las recientes redadas migratorias del gobierno de Donald Trump están dejando a decenas de familias hispanas en el sureste de Louisiana enfrentando una crisis inesperada: adolescentes obligados a asumir el rol de sus padres tras su detención.
Una de esas familias es la de Vilma Cruz, hondureña de 38 años y madre de dos hijos, arrestada esta semana frente a su nueva casa en Kenner. Agentes federales rodearon su vehículo y rompieron la ventanilla para detenerla. Su hijo, Jonathan Escalante, ciudadano estadounidense de 18 años, ahora debe cuidar de su hermana menor de 9 años, quien tiene una discapacidad física.
“No estoy preparado, pero haré lo necesario”, dijo Escalante a AP, mientras intenta acceder a cuentas bancarias, registros médicos y buscar cómo cubrir los gastos del hogar.
Más de 250 arrestos en un mes
Según el Departamento de Seguridad Nacional, se han realizado más de 250 arrestos en todo el sureste del estado como parte de la operación “Catahoula Crunch”, cuyo objetivo es detener a 5,000 personas. Aunque el Gobierno asegura que busca “delincuentes violentos”, registros revisados por AP muestran que la mayoría de los detenidos durante los primeros días no tenía antecedentes penales.
El vicegobernador de Louisiana, Billy Nungesser, criticó públicamente las redadas por su impacto económico y social, especialmente por el temor entre inmigrantes que sí cuentan con permisos de trabajo.
Comunidades en alerta y familias preparándose
Organizaciones de apoyo a inmigrantes reportan un aumento en las llamadas de familias temiendo ser separadas. En Kenner y otras zonas, padres sin estatus legal han creado planes de custodia de emergencia para sus hijos, ante la posibilidad de ser detenidos repentinamente.
“Los niños van al colegio sin saber si sus padres estarán en casa”, alertó Raiza Pitre, de la Cámara de Comercio Hispana de Louisiana.
Historias que se repiten
Otro caso es el de José Reyes, hondureño y padre de cuatro hijos, detenido frente a su hogar en Kenner tras ser seguido por vehículos sin distintivos. Sus hijas, entre lágrimas, presenciaron el arresto. La familia asegura que no recibieron información sobre su paradero.
Su hija mayor, Heylin Reyes, de 19 años, ahora trabaja para mantener a sus hermanos. “Nos dejaron completamente desamparados”, dijo.
Jóvenes tomando decisiones de adultos
Mientras tanto, Escalante aún no le ha dicho a su hermana menor que su madre está detenida, con la esperanza de que sea liberada pronto.
“Técnicamente, ahora soy el adulto de la casa”, expresó. “Tengo que tomar estas decisiones difíciles”.




