Líderes demócratas y republicanos de Louisiana cuestionan la ofensiva migratoria de Trump tras tiroteos mortales en Minneapolis y piden investigaciones federales.

El respaldo político a la ofensiva migratoria del presidente Donald Trump comienza a debilitarse tras dos tiroteos mortales ocurridos durante operativos federales en Minneapolis, un hecho que ha generado fuertes críticas incluso dentro del Partido Republicano en Louisiana.
Funcionarios electos de ambos partidos advierten que las tácticas agresivas de control migratorio se han convertido en un riesgo político para la Casa Blanca y podrían tener impacto directo en las elecciones de medio término.
Como parte de los ajustes, el comandante de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino —figura visible de los operativos migratorios y recientemente presente en Louisiana— fue reasignado. Además, se espera que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, reduzca el enfoque en redadas dentro del país.
Desde el Partido Demócrata, las críticas han sido directas. El congresista Troy Carter, representante de Louisiana, afirmó que Noem debería dejar el cargo, señalando que la actual estrategia ignora principios constitucionales y derechos civiles fundamentales.
“La Constitución no parece importar, ni las libertades individuales ni los derechos de las personas”, expresó Carter, quien también advirtió que la reacción pública podría redefinir el panorama político nacional.
Por su parte, el senador republicano de Louisiana Bill Cassidy evitó pedir la salida de Noem, pero manifestó su preocupación por la pérdida de credibilidad del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Cassidy solicitó una investigación completa, tanto federal como estatal, sobre los tiroteos ocurridos en Minneapolis.
“El pueblo estadounidense no quiere caos, quiere certeza”, afirmó el senador, agregando que el presidente debe reenfocar su política migratoria hacia el control fronterizo y la expulsión de criminales, tal como prometió durante su campaña.
En medio de la creciente presión política, la Casa Blanca envió al denominado “zar de la frontera”, Tom Homan, a Minneapolis para supervisar personalmente los operativos migratorios, en lo que analistas interpretan como un intento de control de daños.
El debate sobre inmigración, uno de los pilares de la agenda de Trump, vuelve así al centro del escenario político nacional, con señales claras de fisuras incluso entre aliados históricos del presidente.




