El acuerdo busca instalar centros de procesamiento en suelo hondureño para migrantes rechazados por Estados Unidos.

Honduras firmó un nuevo acuerdo con Estados Unidos que permitirá establecer centros de procesamiento para solicitantes de asilo rechazados en territorio estadounidense. La medida busca frenar la migración irregular hacia el norte, al tiempo que convierte a Honduras en un tercer país receptor de migrantes.
Según lo anunciado por autoridades hondureñas, estos centros funcionarán en coordinación con agencias estadounidenses, y recibirán a personas originarias de países como Venezuela, Nicaragua, Cuba y Haití, quienes no califiquen para quedarse en EE.UU. bajo las actuales políticas migratorias.
El gobierno de Xiomara Castro ha dicho que el acuerdo se enfocará en garantizar condiciones dignas y derechos humanos para quienes sean procesados en Honduras. No obstante, organizaciones civiles ya han manifestado preocupación por la capacidad del país para albergar y proteger a estas poblaciones vulnerables.
Además de recibir a los solicitantes de asilo rechazados, Honduras también será punto de evaluación para personas que soliciten asilo desde sus países de origen mediante la aplicación móvil CBP One, utilizada por EE.UU. como parte de su estrategia de control fronterizo.
Desde Washington, el Departamento de Seguridad Nacional señaló que este acuerdo es parte de una estrategia más amplia para reducir los cruces ilegales en la frontera sur y fortalecer alianzas regionales en materia migratoria.
Aunque el acuerdo busca ofrecer una alternativa legal para los migrantes, Honduras enfrenta el reto de garantizar recursos, seguridad y condiciones adecuadas para las personas que lleguen.
¿Está el país preparado para asumir este nuevo rol en la política migratoria regional?
El debate continúa entre quienes ven una oportunidad de cooperación y quienes temen una sobrecarga humanitaria.



