El presidente Donald Trump instó a mujeres embarazadas a no consumir Tylenol y sugirió un vínculo entre vacunas y autismo, pese a que la ciencia ha desmentido repetidamente esas afirmaciones. El fabricante del medicamento y médicos especialistas rechazaron sus declaraciones.

Conferencia en la Casa Blanca
Durante una conferencia en Washington este lunes 22 de septiembre, Trump repitió en varias ocasiones que las embarazadas no deben tomar Tylenol y advirtió a las madres que no den el medicamento a sus hijos. Además, insistió en la teoría desacreditada de que aplicar varias vacunas en un periodo corto podría contribuir al aumento de casos de autismo en Estados Unidos.
Las declaraciones se dieron mientras la Casa Blanca, junto con el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., anunciaba un plan para estudiar posibles factores que contribuyen al autismo.
Respuesta de Kenvue, fabricante de Tylenol
El laboratorio Kenvue, productor de Tylenol, rechazó tajantemente la idea de un vínculo entre el acetaminofén y el autismo. En un comunicado, la compañía advirtió que privar a embarazadas de este medicamento podría llevarlas a enfrentar fiebres sin tratamiento o a usar analgésicos más riesgosos.
Las acciones de la empresa cayeron un 7.5% tras los comentarios de Trump, lo que representó una pérdida de más de 2,600 millones de dólares en su valor de mercado.
Opinión médica: “No hay evidencia”
Médicos consultados por Noticias Telemundo y asociaciones como la Sociedad de Medicina Materno-Fetal señalaron que seguirán recomendando el uso de Tylenol como una opción segura para controlar fiebre y dolor durante el embarazo. También recordaron que décadas de estudios científicos han demostrado que las vacunas no causan autismo y que retrasar las dosis puede poner en riesgo la salud de los niños.
El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos calificó de “irresponsables” las declaraciones presidenciales y advirtió que generan confusión y temor innecesario entre las pacientes.
Qué dice la ciencia sobre el autismo
El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que afecta a 1 de cada 31 niños en EE.UU., según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). El aumento en diagnósticos responde a una definición más amplia del espectro autista y a mejores métodos de detección.
Expertos subrayan que existen factores genéticos y ambientales asociados, pero no hay evidencia científica que respalde un vínculo entre Tylenol, las vacunas y el autismo.




