Noboa y la secretaria de Seguridad de EE. UU., Kristi Noem, inspeccionaron la Base Aérea de Manta en medio de negociaciones para una posible presencia militar estadounidense.

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, realizaron una visita oficial a la Base Aérea Eloy Alfaro, en Manta, como parte de las evaluaciones para una posible presencia de fuerzas estadounidenses en territorio ecuatoriano. La inspección se da en un momento en que el Gobierno ecuatoriano busca reforzar su lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Durante el recorrido, ambas autoridades revisaron instalaciones estratégicas y analizaron la capacidad operativa de la base, ubicada a 257 kilómetros de Quito. Según la información oficial, la visita forma parte de un proceso de cooperación militar que busca intensificarse ante el repunte de rutas del narcotráfico que atraviesan Ecuador.
El acercamiento ocurre en medio de un debate nacional, ya que desde 2008 la Constitución prohibía bases militares extranjeras en Ecuador. Sin embargo, el gobierno de Noboa impulsa una reforma constitucional que abriría la puerta a acuerdos de seguridad más amplios con aliados internacionales, entre ellos Estados Unidos.
Washington ha mostrado interés en fortalecer la cooperación con Ecuador, considerado un punto clave en la ruta del tráfico de drogas hacia Norteamérica y Europa. Para el Gobierno ecuatoriano, la presencia estadounidense podría mejorar la capacidad de vigilancia aérea y marítima, así como ofrecer entrenamiento especializado para enfrentar a organizaciones criminales transnacionales.
Las reacciones en el país han sido diversas. Sectores empresariales y de seguridad apoyan la iniciativa, considerándola una medida necesaria ante el deterioro de la seguridad y el avance del narcotráfico. Sin embargo, organizaciones sociales y analistas advierten sobre el riesgo de perder soberanía y de reactivar tensiones históricas por la presencia militar estadounidense en la región.
La inspección en Manta marca un paso significativo en la relación de seguridad entre Ecuador y Estados Unidos. Todo dependerá ahora de la decisión política y constitucional del país.




