Cuba realizó una ceremonia de Estado para despedir con honores a 32 soldados fallecidos durante la incursión militar de Estados Unidos en Venezuela que capturó a Nicolás Maduro.

Cuba.- El Gobierno de Cuba realizó hoy una ceremonia de Estado en La Habana para despedir con honores a 32 militares cubanos que murieron como consecuencia de un ataque militar estadounidense en Venezuela el pasado 3 de enero, durante una operación que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro.
Los restos de los uniformados llegaron al Aeropuerto Internacional José Martí, donde fueron recibidos por el presidente Miguel Díaz-Canel, su predecesor Raúl Castro y otras autoridades del país, en un acto solemne acompañado por bandas militares y honores estatales.
Las autoridades cubanas confirmaron oficialmente la presencia de estos 32 efectivos en Venezuela, donde cumplían funciones de seguridad y cooperación con el gobierno venezolano en Caracas. Según el gobierno de la isla, los militares fallecieron “cumpliendo con su deber” durante el ataque estadounidense.
En el acto oficial, los féretros cubiertos con la bandera nacional fueron trasladados desde el aeropuerto hacia el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, donde el público pudo rendir homenaje a los caídos.
El presidente Miguel Díaz-Canel y otros líderes cubanos calificaron a los 32 fallecidos como héroes nacionales, destacando su compromiso con la “defensa de la soberanía” y el apoyo a Venezuela como país aliado.
Este suceso ha intensificado las tensiones entre Cuba y Estados Unidos, que se encuentran en un punto crítico tras la operación que llevó a la captura de Maduro. El gobierno cubano ha rechazado enérgicamente la intervención estadounidense y ha denunciado la mortalidad de sus militares como resultado de una acción que consideran una “agresión”.
Además, la situación ha generado protestas populares programadas frente a la embajada estadounidense en La Habana, como expresión de rechazo del pueblo cubano a la incursión militar estadounidense.
La ceremonia estatal no solo marcó un momento de duelo nacional, sino que también simboliza un punto de inflexión en las relaciones entre Cuba, Estados Unidos y Venezuela, con perspectivas de mayores fricciones diplomáticas y posibles reconfiguraciones estratégicas en la región. ¿Podría este evento profundizar un nuevo ciclo de confrontación o abrir puertas a negociaciones no militares? La respuesta sigue siendo incierta.




