El gobierno cubano acusa a Estados Unidos de una nueva escalada hostil tras la proclamación de una emergencia nacional y sanciones energéticas.

El gobierno de Cuba denunció este jueves lo que calificó como un “brutal acto de agresión” por parte de Estados Unidos, luego de que la Casa Blanca proclamara una emergencia nacional contra la isla y anunciara posibles sanciones a países que suministren petróleo a La Habana.
Según autoridades cubanas, la medida representa una nueva escalada en la política de presión de Washington y refuerza el impacto del embargo económico, especialmente en un contexto de dificultades energéticas y económicas para la población.
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla reaccionó públicamente, señalando que la decisión estadounidense viola el derecho internacional y busca asfixiar económicamente al país. Afirmó que Cuba no se dejará intimidar y reiteró que estas acciones afectan directamente al pueblo cubano, no al gobierno.
Desde Estados Unidos, la administración argumentó que la proclamación responde a presuntas amenazas del gobierno cubano a la seguridad nacional estadounidense, una justificación que La Habana rechaza categóricamente.
La denuncia de Cuba abre un nuevo capítulo de tensión en una relación bilateral históricamente conflictiva, mientras la comunidad internacional observa si estas medidas derivarán en mayores sanciones o en una respuesta diplomática más amplia en foros multilaterales.




