FEMA enfrenta presión tras inundaciones en Texas mientras Trump y Noem debaten su futuro y controlan el gasto de emergencias.

Las inundaciones mortales en Texas han dejado casi 120 personas fallecidas, marcando el primer gran reto para la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) durante la presidencia de Donald Trump. A pesar del impacto humano devastador, funcionarios actuales y anteriores señalan que la zona afectada es relativamente limitada, por lo que no representa una prueba definitiva para una agencia que ha visto reducirse su personal en un tercio.
Mientras la tragedia pone a prueba la capacidad de respuesta del gobierno federal, se intensifica el debate sobre el futuro de FEMA. El presidente Trump ha expresado en varias ocasiones su intención de reformar e incluso eliminar la agencia, lo que genera incertidumbre ante posibles desastres futuros, como la temporada de huracanes que se avecina.
En medio de esta situación, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha asumido un papel más activo en la supervisión de la agencia. Ahora exige aprobar personalmente todos los gastos que superen los 100,000 dólares. Para evitar retrasos en la respuesta de emergencia, FEMA ha creado un grupo de trabajo encargado de acelerar este proceso de aprobación, según fuentes cercanas a la agencia.
A esta creciente centralización se suma una pérdida significativa de liderazgo interno. En mayo, FEMA confirmó la salida voluntaria de 16 altos funcionarios, quienes acumulaban más de 200 años de experiencia conjunta en manejo de desastres. La falta de liderazgo genera preocupación sobre la capacidad operativa de la agencia ante emergencias de mayor escala.
Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional defendió los cambios, asegurando que FEMA se está transformando en una fuerza más ágil y eficiente, orientada a apoyar directamente a los estados y no a operar desde Washington. Sin embargo, críticos advierten que los nuevos procesos podrían ralentizar la respuesta federal cuando más se necesite.
La atención ahora se centra en los próximos meses, donde un huracán de gran magnitud pondría verdaderamente a prueba la efectividad de una FEMA en proceso de transformación y bajo control político más estricto.




