Medios locales de Honduras descubrieron cheques por L100,000 para viviendas inexistentes en barrios de Copán.

Viviendas fantasmas, direcciones falsas y beneficiarios imposibles de ubicar. Esto según medios locales durante un recorrido en Santa Rosa de Copán, uno de los municipios donde figuran más nombres en la lista de beneficiarios de fondos entregados por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).
La investigación se enfocó en verificar si los recursos, canalizados a través de la diputada oficialista Isis Cuéllar, realmente se usaron para mejoras de vivienda. En total, se identificaron al menos nueve solicitudes por montos de hasta L100,000 cada una, supuestamente para reparar casas en barrios como El Calvario, Santa Teresa, Villa Belén y Dolores.
Pero al llegar a las direcciones, los vecinos fueron claros: “Aquí no hay ninguna casa así”, respondieron una y otra vez. Algunos incluso expresaron sorpresa al saber que en sus colonias se habían reportado obras financiadas con fondos públicos.
Uno de los nombres más repetidos en los documentos es el de Cristian Gabriel Chávez, candidato a alcalde por el Partido Libre, quien figura como beneficiario. Alegó vivir en condiciones precarias y pidió ayuda a Sedesol para reparar su vivienda. El cheque fue aprobado, pero en el lugar no se encontró evidencia de ninguna mejora. Según vecinos, se mudó a una zona de alto valor en Santa Rosa.
Otro caso similar es el de Mélida Xiomara Lemus Melgar, quien también recibió un desembolso de L100,000. En su solicitud, argumentaba que vivía con su abuela y dos hermanos menores en una casa en mal estado. Pero al contactarla por teléfono, cortó la comunicación al mencionarle el tema del dinero, según La Prensa Honduras. Personas del sector señalaron que su familia es de alto poder adquisitivo, lo que contradice lo declarado.
Además, muchas de las direcciones en los expedientes son ambiguas o inexistentes. Las referencias eran confusas y, en algunos casos, ni los registros municipales ni los residentes sabían de las supuestas obras. Los números de contacto también resultaron ser falsos o estaban fuera de servicio.
Mientras siguen apareciendo nombres y cheques por viviendas que nadie ha visto, queda abierta la pregunta: ¿cuántos fondos públicos más se han entregado sin control ni supervisión?




