Un contingente de 300 migrantes, cansados de la demora en sus trámites, camina con destino a la Ciudad de México para gestionar refugio y empleo.

Migrantes latinoamericanos en caravana hacia CDMX / Crédito: Isaac Guzmán /AFP
Cientos de migrantes, en su mayoría provenientes de Venezuela, Haití y países centroamericanos, iniciaron una nueva caravana desde Tapachula, en el sur de México, con la intención de llegar a Ciudad de México. La movilización comenzó este lunes 7 de agosto, impulsada por el descontento ante los retrasos en los trámites de regularización migratoria y la falta de respuestas por parte del Instituto Nacional de Migración (INM).
Familias completas, muchos con niños pequeños, caminaron bajo el intenso sol exigiendo que se respeten sus derechos y se agilicen sus solicitudes. Algunos llevaban pancartas donde se leía “Queremos avanzar” o “No somos delincuentes”, mientras avanzaban por la carretera hacia Huixtla, el primer municipio en su ruta.
Según los organizadores, al menos 800 personas se sumaron a esta caravana, aunque el número podría aumentar en los próximos días. Muchos migrantes aseguran que llevan semanas o incluso meses atrapados en Tapachula sin soluciones claras por parte de las autoridades, lo que los ha obligado a tomar la iniciativa por sus propios medios.
Varias organizaciones que acompañan la marcha han denunciado que las condiciones en los albergues de la ciudad son precarias y que los migrantes están expuestos a abusos, enfermedades y una fuerte incertidumbre. A lo largo del trayecto, los participantes esperan no ser detenidos ni reprimidos por las fuerzas de seguridad.
Esta caravana es una más de las varias que han surgido en los últimos años desde el sur de México, donde miles de personas esperan documentos que les permitan avanzar hacia el norte. Sin embargo, el gobierno mexicano ha endurecido las restricciones migratorias en coordinación con Estados Unidos, lo que ha complicado el tránsito de los solicitantes.
Por ahora, se desconoce hasta dónde llegará esta nueva marcha, pero sus participantes aseguran que seguirán caminando “hasta donde las fuerzas den”, con la esperanza de conseguir atención, documentación y una oportunidad para continuar su camino hacia el norte.




