Las cámaras lectoras de placas generan un debate sobre privacidad y vigilancia en Louisiana, mientras aumenta su presencia en el área de Nueva Orleans.

Las cámaras lectoras de placas Flock se han convertido en una herramienta utilizada por agencias policiales en Louisiana, pero su creciente presencia también está provocando cuestionamientos sobre privacidad, transparencia y el uso de los datos recopilados.
Según el Atlas of Surveillance, citado en la investigación de FOX 8, hay más de 500 cámaras de este tipo en uso por agencias policiales y oficinas del sheriff en Louisiana.
En el área metropolitana de Nueva Orleans, los registros incluyen 111 cámaras en Jefferson Parish, 55 en Kenner y 47 utilizadas por el Departamento de Policía de Nueva Orleans (NOPD).
Los lectores automáticos de placas pueden registrar los vehículos que pasan frente a ellos y almacenar información relacionada con la ubicación y el momento en que fue detectada una placa.
Esto significa que una persona puede ser registrada aunque no esté siendo investigada por ningún delito.
Por ejemplo, si un conductor pasa durante el mismo día frente a diferentes cámaras Flock mientras va al supermercado, al trabajo o a visitar a alguien, su placa podría quedar registrada en distintos puntos.
Sarah Whittington, directora de defensa de la ACLU de Louisiana, expresó a Telemundo New Orleans su preocupación por lo que considera un crecimiento de la vigilancia masiva.
Whittington dijo que los lectores de placas Flock y otras cámaras están contribuyendo a un sistema que, según la ACLU, carece de transparencia y ya ha sido objeto de abusos por parte de las autoridades policiales.
También sostuvo que conducir un vehículo no debería significar automáticamente estar sometido a vigilancia gubernamental y que las personas tienen derecho a desplazarse libremente sin ser vigiladas.
La ACLU cuestiona además quién puede acceder a los registros recopilados y cómo pueden utilizarse.
ACLU señala a ICE y CBP
En su declaración, Whittington también hizo una acusación relacionada con las autoridades migratorias.
“ICE and CBP have used Flock to target immigrants without warrants”, afirmó.
En español: “ICE y CBP han utilizado Flock para perseguir a inmigrantes sin órdenes judiciales.”
La declaración de Whittington también sostiene que, mientras Flock desarrolla una red nacional de vigilancia, las autoridades ya han utilizado estas cámaras para seguir a personas inocentes.
Además, afirmó que las garantías ofrecidas por las autoridades policiales sobre el uso de estos sistemas “ya han demostrado ser falsas”, incluso por parte de agentes de la comunidad.
Kenner defiende el uso de la tecnología
En Kenner, la policía comenzó a utilizar esta tecnología en 2022.
Las autoridades locales sostienen que las cámaras han ayudado a localizar sospechosos y a resolver investigaciones criminales, destacando su utilidad como herramienta para las fuerzas del orden.
Esto plantea el debate central: mientras las autoridades consideran que los lectores de placas pueden ayudar a combatir el crimen, organizaciones de derechos civiles cuestionan el alcance de la información que se recopila sobre personas que no están acusadas de ningún delito.
¿Qué está en juego?
Para la ACLU, el problema no es solamente cuántas cámaras existen, sino qué información se recopila, durante cuánto tiempo se conserva, quién puede consultarla y bajo qué circunstancias puede compartirse.
Whittington concluyó que la vigilancia no necesariamente hace más segura a la comunidad y calificó el tema como una cuestión de derechos, no de partidos políticos.
La expansión de estas cámaras deja abierta una pregunta para las comunidades de Louisiana: ¿hasta dónde debería llegar la vigilancia en nombre de la seguridad pública?
Mientras las agencias policiales continúan incorporando esta tecnología, el debate sobre privacidad, transparencia y límites al acceso de estos registros podría cobrar mayor importancia a medida que la red de cámaras siga creciendo.


